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Venezuela afirma que la inflación se desaceleró… y es verdad

Economistas locales comentan que la desaceleración ha sido propiciada por el régimen de Maduro, al impedir a los bancos otorgar créditos a quienes los usan para comprar dólares en el mercado negro, lo que aporta a la espiral hiperinflacionaria.

Cuando el Banco Central de Venezuela publicó sorpresivamente la noche del martes años de datos económicos en su sitio web, la información más llamativa fue la desaceleración de la hiperinflación este año.

Los venezolanos se burlaron de inmediato ante tal noción y el escepticismo desde luego se entiende, dada la poca credibilidad que a estas alturas tiene el régimen de Nicolás Maduro.

Lo extraño es que el informe del Banco Central en realidad parece estar en lo correcto a grandes rasgos: la inflación se está desacelerando. No solo refleja eso el índice Café con Leche de Bloomberg: la tasa anual se redujo a 99.900 por ciento frente al 224.900 por ciento de fines del año pasado, sino que también lo hace el mercado de divisas, donde el ritmo de la caída del bolívar frente al dólar ha disminuido notablemente.

Economistas locales que estudian de cerca la inflación comentan que el régimen de Maduro ha propiciado esta desaceleración en gran medida al obligar a los bancos a traspasar enormes cantidades de efectivo al Banco Central. Esto les ha impedido otorgar créditos a personas que normalmente los usan para comprar dólares en el mercado negro y, en el proceso, aportar a la espiral hiperinflacionaria.

“La restricción monetaria brutal de hecho ha moderado la inflación”, explicó Omar Zambrano, economista de Caracas que ofrece servicios de consultoría.

Después de casi cuatro años de silencio, el Banco Central de Venezuela (BCV) informó que la economía del país se hundió 22.5 por ciento en el tercer trimestre de 2018 en comparación al 2017.

Además reveló que el año pasado se registró una inflación de 130.060 por ciento, aunque el gobierno aseguraba que era de 33 por ciento.

La Asamblea Nacional, controlada por la oposición, calculó el alza de precios en mil 698 por ciento.

Casi nadie había pronosticado tal cosa en Venezuela este año. La mayoría de las proyecciones en realidad hablaban de un aumento espectacular de la inflación a medida que el país socialista avanza hacia su sexto año de colapso económico. El Fondo Monetario Internacional, por ejemplo, proyectó una tasa de 10.000.000 por ciento antes de 2020. Lo propio hizo Fitch Ratings.

No obstante, pocos parecen creer que esta tendencia actual de desaceleración se mantendrá. De acuerdo con analistas, en un país que ya vive una crisis humanitaria, el malestar económico inducido por la nueva política de la autoridad monetaria es demasiado extremo para mantener el plan vigente por mucho tiempo. Además, indican que la causa subyacente de la hiperinflación, la impresión de bolívares para financiar un déficit presupuestario gigantesco, permanece intacta.

“El gobierno sigue imprimiendo dinero porque no tiene opciones para financiar legítimamente el déficit”, planteó Zambrano.

Surge el misterio sobre qué causó que el gobierno publicara repentinamente el martes años de datos. Hay teorías, como la idea de que la medida es un intento de evitar sanciones del FMI, pero el gobierno no ha dicho nada al respecto. Hace años, Maduro detuvo gradualmente la publicación de datos cuando la economía comenzó a desplomarse tras el colapso del petróleo, la mayor exportación del país.

Los nuevos datos del gobierno cifran la tasa de inflación mensual en 34 por ciento en abril, una baja notoria frente al máximo de 197 por ciento de enero. También muestran que la economía se contrajo un impactante 23 por ciento en el tercer trimestre de 2018, una tendencia que probablemente no ha hecho más que empeorar desde entonces.

“Lograron su objetivo de contener el colapso del bolívar a costa de una economía más pequeña y más precariedad”, comentó Henkel García, director de la consultora Econométrica, con sede en Caracas.

FUENTE: El Financiero. 

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