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Un 73% de empresas cree que su capital humano no está preparado para nuevas normativas del T-MEC

Ante el optimismo expuesto frente al T-MEC por los sectores productivos involucrados, PWC aconseja a las empresas mexicanas analizar a fondo su operación antes de la entrada en vigor del nuevo tratado.

Ante el optimismo expuesto frente al T-MEC por los sectores productivos involucrados, la consultora PWC aconseja a las empresas mexicanas analizar a fondo su operación antes de la entrada en vigor del nuevo tratado a fin de mitigar los posibles impactos en su modelo de negocio, derivados de las nuevas disposiciones que contiene.

El T-MEC es resultado del acuerdo que México alcanzó con Estados Unidos el 27 de agosto pasado. Y cuando se preveía que el acuerdo sería sólo bilateral, Canadá a través de la representación de la ministra Chrystia Freeland logró superar las diferencias con el negociador estadounidense, Robert Lighthizer, y lograr la incorporación de su país el 30 de septiembre en un tratado comercial trilateral.

El estudio “Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Nuevos retos y nuevas oportunidades”, realizado por PWC, firma especializada en servicios de asesoría a empresas y negocios, consultó a los tomadores de decisiones de 77 empresas sobre los retos que implicará el nuevo acuerdo comercial para los negocios que dirigen. En general, 54% de los encuestados consideran que el T-MEC —en fase de aprobación por los legislativos de los tres países involucrados— no impactará a sus empresas, contra 30% que considera que las nuevas disposiciones les perjudicarán. Sólo 16% de los tomadores de decisiones declararon que el T-MEC les traerá beneficios.

Ante este panorama, PWC expone que en el caso del Capítulo 27 del nuevo tratado, y que versa sobre el tema de anticorrupción, 60% de los consultados opinó que estas disposiciones mejorarán el ambiente de negocios; no obstante, la consultora cita el dato de otra de sus encuestas, la “Global Economic and Fraud Survey 2018-Edición México”, que indica que sólo 31% de las empresas indicó haber realizado una evaluación de riesgos en materia de soborno y anticorrupción. Esto, además de exponer un posible flanco débil de las empresas mexicanas, representa también un área de oportunidad para empresas especializadas en este tipo de capacitación.

Otros aspectos que arroja resultados optimistas es del de la carga administrativa que pudiera generar el T-MEC. 58% de las empresas considera que los trámites relacionados se mantendrán igual que los que comprende el TLCAN, y 40% considera que éstos aumentarán. Sobre lo dispuesto en materia ambiental, y contenido en el Capítulo 24, 53% señaló que sus empresas cuentan ya con los procesos productivos alineados con las nuevas medidas de protección ambiental.

Pero no todo es optimismo. El capítulo sobre las reglas de origen y certificación es el que más preocupa a las empresas. De los encuestados, 62% dijo que ésto es lo que más preocupa a sus organizaciones, inquietud seguida por la de la adición de nuevos capítulos (22%), y los cambios en los procedimientos de auditoría (12 por ciento).

Si bien 87% considera que están preparados para las nuevas disposiciones en materia de reglas de origen, porcentaje en consonancia con el de quienes dijeron estas reglas fueron poco modificadas, que se ubicó en el 86 por ciento. No obstante, por sector productivo éste último resultado se modifica de forma importante, pues las empresas automotrices (42%) y manufactureras (22%) declararon que las reglas de origen aplicadas fueron totalmente modificadas.

Sobre cómo afectará a las cadenas de suministros el T-MEC, sólo 27% de las direcciones de empresa prevé incrementos en el costo de materiales e insumos derivados de las nuevas reglas de origen y certificación.

En lo que respecta al capital humano para procesar las disposiciones y procesos del T-MEC, sólo 27% de los encuestados considera que cuenta con personal altamente especializado en la materia. El 73% restante indica que su personal sólo está algo o poco especializados para dar cumplimiento a las nuevas normativas.

“Es recomendable que las compañías realicen un análisis integral de su operación para identificar y evaluar las acciones que se deben implementar a corto plazo y, en consecuencia, mitigar un impacto en su modelo de negocio, derivado de las implicaciones del nuevo tratado”, puntualiza PWC.

El texto final del T-MEC aún debe de ser ratificado por los congresos de México, Estados Unidos y Canadá, y se espera que entre en vigor a mediados de 2019, según declaraciones del Secretario de Economía, Ildefonso Guajardo.

FUENTE: El Economista. 

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