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¿Por qué el USMCA aisla más a México del comercio mundial?

El nuevo acuerdo comercial entre los tres países parece sólo una barrera para las relaciones con Asia, pero esto podría ser perjudicial para los mexicanos, opina Daniel Moss.

El modernizado Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) acerca a las economías de México Estados Unidos y levanta un puente levadizo para reducir el comercio con Asia. Para los mexicanos que ya se sentían demasiado dependientes de EU, esta es una sombría combinación.

El pacto reconfigurado, anunciado la semana pasada y renombrado Acuerdo Estados Unidos, México y Canadá (USMCA, por sus siglas en inglés), parece otro capítulo del manual de estrategia global del poderoso regionalismo. La globalización se está transformando en un nuevo tipo de comercio transfronterizo.

El USMCA mueve las cadenas de suministro más hacia el interior de EU, Canadá y México, y las aleja del mundo exterior.

Las reglas de origen reforzadas, que establecen la cantidad de productos y componentes que deben provenir de los tres países, se extienden a los productos químicos, una gama de productos de acero, vidrio y fibra óptica.

EU está promocionando disposiciones que limitan los componentes que no pertenecen a los tres países en textiles y prendas de vestir en forma bastante detallada: hilo de coser, tela de bolsillos, bandas elásticas angostas y telas recubiertas.

Los autos llaman la atención, en parte porque algunas de las cláusulas parecen diseñadas para ganar apoyo, o al menos silenciar la oposición, de los demócratas y los sindicatos. Los requisitos de contenido local aumentan a 75 por ciento del 62.5 por ciento. Entre el 40 por ciento y el 45 por ciento de ese contenido debe ser producido por trabajadores que ganan un mínimo de 16 dólares la hora. Esto sólo puede significar un menor papel para Asia.

Restricciones similares al acero y al aluminio subrayan el efecto corrosivo.

“Para los proveedores de fuera del TLCAN, esto va a ser extremadamente problemático o incluso catastrófico”, escribió Deborah Elms, directora ejecutiva del Asian Trade Center en Singapur. “Las órdenes se podrían cancelar completamente y no reemplazarse nunca”.

El contenido del nuevo TLCAN vincula más estrechamente a México con EU y profundiza la dependencia del país a la mayor economía del mundo. Por supuesto, un pacto comercial reformulado es mejor que el fin del acuerdo. Pero el acuerdo es mucho más que una relación comercial.

Un modelo nacional completo se ha basado en el bloque de 24 años de existencia. México está hipotecado diplomáticamente, así como comercial y económicamente. De alguna manera, es un mercado emergente que está vinculado al ritmo de crecimiento de un país desarrollado y totalmente integrado en el tejido de la vida económica estadounidense.

México se vio perjudicado por el ingreso de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) porque China competía en muchos de los mismos mercados de exportación que México, y el país asiático erosionó el estatus de México como uno de los principales productores con bajos salarios.

Gracias al USMCA, la capacidad de México para diversificarse más allá de los clientes del norte se ve muy restringida. Las grandes tiendas de departamentos mexicanas almacenan gran cantidad de productos hechos en China o ensamblados en México con componentes chinos. Es difícil ver que eso desaparezca, pero ahora también es difícil ver que crezca mucho.

En una conferencia en octubre de 2017, ejecutivos mexicanos dejaron en claro que no veían venir a Trump, o alguien como él.

Cuando llegue el próximo presidente estadounidense y amenace con desarmar acuerdos, puede que sea aún más difícil para México rechazarlo, porque entonces será aún más dependiente de lo que era ahora, con aún menos capacidad de diversificación con proveedores y clientes asiáticos. Esta no es la globalización que una vez conocimos.

FUENTE: El Financiero. 

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